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José Manuel Lea Plaza

18.12.2012
José Manuel Lea Plaza
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invierno

José Manuel Lea Plaza

lea plaza 01

Como todos mis paseos anteriores, estos han nacido alrededor de una parrilla y una buena conversa, y este no podía ser la excepción.

El año 2009 estábamos con una pareja de amigos que ya habían hecho las Torres del Paine, pero cada uno por separado y ahora querían hacerla juntos, y nos convencieron para que nosotros la hiciéramos con ellos. Pero los intereses y los físicos eran distintos, ellos quería hacer el circuito completo y nosotros solo la W. Así y todo nos pusimos de acuerdo, ellos partían unos días antes y nos juntábamos en Grey. Hasta ese momento eran puras buenas intenciones, hasta que compramos los pasajes y con mi señora nos dimos cuenta que estábamos hasta el cogote; ella jamás en su vida había dormido en carpa y yo en febrero de ese año había tenido un accidente en kitesurf y me habían reconstruido la cadera lo que me hacía tener susto de si iba a ser capaz de caminar por n días durmiendo en carpa, pero ya estábamos embarcados.

Empezamos a investigar y nos dimos cuenta que existía todo un mundo detrás de una caminata como esta (que si bien no es nada del otro mundo, para dos absolutos inexpertos: si era gran cosa), partimos comprando los equipos y literalmente practicando en el patio de la casa el armado de la carpa en tiempos record para no mojarnos si nos tocaba lloviendo, nuestros amigos se reían de nosotros y nos tomaban el tiempo con cronometro en mano, después de eso empezamos a ir a acampar a lugares cerca de santiago para aclimatarnos al tema, hasta que llego el día de partir.

Llegamos a Punta Arenas y nos fuimos directo a Puerto Natales, no sin antes tener que esperar a que saliera el bus como a las 07:00 de la mañana muertos de frío afuera del Terminal, en Puerto Natales nos quedamos cuatro días para conocer los alrededores y hacer todos los paseos que les recomiendan a los turistas, además de sentirnos en el extranjero, pienso que en el verano debe haber mas extranjeros que chilenos en la ciudad. Además ahí nos juntamos con un “porteador” que contratamos; como tenía la cadera que no sabía si me iba a soportar todos los días, preferimos pedir ayuda y contratar a alguien para que nos llevara la mochila, al final esto resulto ser una gran ayuda, ya que este gallo nos desarmaba la carpa, nos llevaba la mochila y nos armaba la carpa al otro lado, lo que hacía que la experiencia no fuese tan dura y uno se preocupase mas de disfrutar el paseo.

Nos fuimos a las Torres y la primera noche alojamos en la hostería Lago Grey, para “aclimatarnos” un poco y sentíamos las ráfagas de viento que bajaban por el glaciar y solo pensábamos: Mañana vamos a estar ahí, pero en carpa. A la mañana siguiente nos fuimos en la Grey II hasta el campamento Grey en donde empezamos la caminata (al final nos juntamos con los amigos en el Pehoe). Esa caminata es una maravilla caminando al lado del lago lleno de icebergs es realmente bonito y hace que a uno se le olvide un poco el cansancio inicial o lo duro de los zapatos nuevos (que también nos habíamos preocupado de amansar, pero nunca quedaron tan blandos). Agradable fue la impresión cuando nos dimos cuenta que habíamos llegado dentro de los tiempos que los  guías decían que uno se debería demorar, además de encontranos con nuestros amigos y nuestro porteador (que si no lo encontrábamos significaba que estábamos en la mitad de las torres sin saco ni carpa). Nuestros amigos venían reventados, al parecer les toco bien duro y con mucha agua y nieve, por lo que habían tomado la decisión de salir e irse a la base las torres en barco a la casa de unos amigos. Producto de las lluvias se habían salido unos ríos entre el Italiano y la base pero nosotros dijimos sigamos igual a ver que pasa y nos juntamos en la casa de estos amigos. Al día siguiente nos despedimos y seguimos rumbo al Italiano, la caminata también una maravilla al lado de esos lagos impronunciables y que corrían unos vientos que si te pillaban mal parado te mandaban a piso, hasta que llegamos al Italiano y este estaba cerrado por que se habían desbordado los baños pero la gente de CONAF no nos puso ningún problema por dormir ahí. El guía como había llegado harto rato antes había encontrado un buen lugar para las carpas refugiado de la lluvia. Al día siguiente subimos al valle del Francés, es precioso las vistas de los cuernos, las montañas, los glaciares, además que uno va adentro de un bosque sin poder ver mucho hasta que uno sale de este y aparecen todos estos paisajes, es en verdad una maravilla. Una vez abajo hablamos con la gente de CONAF para preguntar por el estado de los ríos y nos dijeron que lo mejor era volver a Pehoe y llegar a la Base por barco y bus, ante este comentario no nos quedo otra que volvernos por el mismo camino y tomar el barco de vuelta. Llegamos a pehoe literalmente empapados, no teníamos nada seco y el barco salía como en tres horas más, pero la subida era por orden de llegada y la cola era bajo la lluvia, por lo que tuvimos que esperar esas tres horas mojados, y a esa altura ya estaba cayendo agua nieve, nunca habíamos pasado tanto frio (ni para Tunick), nos tomamos el barco de vuelta y era divertido ver como todos parecíamos perros mojados tiritando y tratando de calentarnos de cualquier manera. Después de un par de horas llegamos a la casa de estos amigos y literalmente nos tomamos su casa empezamos a secar desde los calzoncillos hasta los zapatos al lado de las estufas. Nos quedamos ahí tres días esperando a que mejorara el clima para poder subir a las Torres, como este no mejoraba decidimos subir igual lloviera o no. Partimos al tercer día y obviamente nos toco lloviendo, llegamos al chileno empapados, así que dijimos lleguemos hasta aquí no mas y bajemos. Al día siguiente ya nos íbamos de vuelta a Puerto Natales y cuando estábamos arriba del bus el cielo se abre y aparecen las torres completamente despejadas y luego supimos que se quedaron así por varios días así que con mi señora dijimos esto solo significa que ahí que volver.

Yo siempre había dicho que la única posibilidad de que hiciera el circuito de Las Torres, era cuando este se pudiese hacer en moto, después de haber ido me doy cuenta que estaba súper equivocado, y que realmente vale la pena hacerlo al menos una vez en la vida.

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